Bolsa y real de Brasil se disparan tras primera vuelta

Mercados Brasil elecciones: bolsa y real suben tras el avance de Flávio Bolsonaro y la expectativa de un giro fiscal antes del balotaje hoy.

SÃO PAULO, BRASIL — La bolsa brasileña superó los 209.000 puntos y el real se fortaleció tras la primera vuelta, mientras el mercado recalibra el escenario rumbo al balotaje del 25 de octubre próximo.

Los mercados financieros de Brasil abrieron la semana con una de sus reacciones más contundentes del año. El Ibovespa, principal referencia de la bolsa de São Paulo, llegó a superar los 209.000 puntos durante la sesión de este lunes 5 de octubre, mientras el real brasileño avanzó con fuerza frente al dólar después de conocerse el resultado de la primera vuelta presidencial.

El movimiento estuvo directamente relacionado con una revisión de las expectativas políticas de los inversionistas. Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, terminó en primer lugar con 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% obtenido por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores.

Ninguno alcanzó la mayoría necesaria para ganar en primera vuelta, por lo que ambos volverán a enfrentarse en las urnas el próximo 25 de octubre.

La magnitud de la reacción financiera muestra que los inversionistas no se limitaron a procesar quién terminó primero. El mercado comenzó a asignar nuevas probabilidades a diferentes escenarios fiscales, legislativos y económicos para los próximos años.

El Ibovespa rompe la barrera de los 200.000 puntos

La reacción más visible apareció en la bolsa. El Ibovespa superó por primera vez los 200.000 puntos durante una jornada de negociación y alcanzó un máximo intradiario de 209.605,70 puntos.

Hacia las 13:30, hora de Brasilia, el índice todavía avanzaba alrededor de 8% y se situaba cerca de 208.700 puntos.

El movimiento fue particularmente intenso en sectores sensibles a las expectativas sobre crecimiento, crédito, regulación y política fiscal. Acciones de grandes bancos registraron incrementos de dos dígitos durante la sesión, mientras los títulos de Petrobras y de la propia B3 también mostraron fuertes avances.

No todas las empresas siguieron la misma dirección. Compañías con una exposición diferente al tipo de cambio y a los mercados internacionales registraron retrocesos, una señal de que el movimiento no consistió simplemente en compras indiscriminadas de acciones brasileñas.

La explicación está también en el punto de partida. Antes de la votación, los inversionistas ya habían comenzado a ajustar posiciones ante la posibilidad de que Flávio Bolsonaro obtuviera un desempeño superior al reflejado en algunas encuestas. El resultado de las urnas amplificó esa tendencia y desencadenó una nueva ronda de compras.

El real gana más de 4% y el dólar cae por debajo de R$5

El mercado cambiario reaccionó en la misma dirección.

El real brasileño llegó a apreciarse más de 4% frente al dólar durante la jornada. La cotización de referencia del Banco Central de Brasil registró posteriormente una tasa PTAX de venta de R$4,9859 por dólar para el 5 de octubre.

La comparación ayuda a dimensionar el movimiento. La PTAX de venta correspondiente al 2 de octubre había sido de R$5,2238. Entre ambas referencias existe una disminución aproximada de 4,55% en el valor del dólar expresado en reales.

Ese cálculo no equivale exactamente a la variación de una operación realizada en el mercado en un momento determinado, porque la PTAX es una tasa de referencia calculada por el Banco Central. Sí permite, sin embargo, observar la dimensión del reajuste cambiario ocurrido entre la sesión previa a las elecciones y el primer día hábil posterior.

Una moneda local más fuerte puede abaratar en reales determinadas importaciones y obligaciones denominadas en dólares, aunque también reduce el valor en moneda nacional de los ingresos externos de algunas empresas exportadoras. Por eso, una apreciación del real produce efectos diferentes según el sector analizado.

El resultado electoral alteró las probabilidades que manejaba el mercado

La primera vuelta dejó una diferencia de 1,87 puntos porcentuales entre los dos candidatos.

Según la totalización divulgada por la Justicia Electoral, Flávio Bolsonaro recibió 56.104.268 votos, mientras Lula obtuvo 53.876.617. La diferencia fue de 2.227.651 votos.

Más importante para los mercados fue que el resultado modificó las expectativas previas sobre la segunda vuelta.

Los precios financieros incorporan continuamente probabilidades sobre acontecimientos futuros. Cuando aparece información que cambia esas probabilidades, acciones, monedas y tasas de interés pueden reajustarse en cuestión de minutos, aun cuando todavía no se haya producido ningún cambio concreto en la política económica.

Eso es precisamente lo que ocurrió después de la elección.

La reacción no significa que los inversionistas conozcan quién ganará el 25 de octubre. Refleja que una parte significativa del mercado considera ahora más probable un escenario político asociado con mayor disciplina fiscal, reformas económicas y una orientación más favorable a determinadas políticas de mercado.

J.P. Morgan, por ejemplo, elevó su recomendación para las acciones brasileñas a “overweight”, una clasificación que implica una expectativa de desempeño relativamente favorable frente a la referencia utilizada por la institución.

El nuevo Congreso también entró en las cuentas de los inversionistas

La Presidencia no fue la única variable política que influyó en las cotizaciones.

El desempeño electoral de fuerzas de derecha y de aliados de Bolsonaro en el Congreso reforzó las expectativas de que una eventual administración encabezada por el candidato del Partido Liberal podría contar con mejores condiciones legislativas para impulsar parte de su programa.

Ese elemento resulta importante porque un presidente brasileño no puede modificar por sí solo buena parte de la arquitectura fiscal, tributaria o económica del país. Las reformas estructurales dependen de negociaciones y votaciones en el Congreso, y algunas requieren mayorías calificadas.

Desde esa perspectiva, los inversionistas no están valorando únicamente el nombre del eventual presidente, sino la combinación entre Poder Ejecutivo y Legislativo que podría surgir de las elecciones.

Una composición parlamentaria más favorable a medidas de ajuste puede reducir la percepción de obstáculos políticos. Sin embargo, tener una bancada más amplia tampoco garantiza que las propuestas sean aprobadas: las coaliciones brasileñas son heterogéneas y las negociaciones legislativas suelen depender del contenido específico de cada proyecto.

Por qué la política fiscal mueve acciones, dólar y tasas de interés

La intensidad de la reacción también se explica por la importancia que las cuentas públicas han adquirido para la valoración de los activos brasileños.

Cuando los inversionistas perciben un mayor riesgo de crecimiento de la deuda pública o dificultades para controlar el gasto, pueden exigir rendimientos más elevados para mantener recursos invertidos en el país. Ese aumento del riesgo puede trasladarse a las tasas de interés, al tipo de cambio y a las valoraciones bursátiles.

El proceso inverso también puede ocurrir. Si aumenta la expectativa de un marco fiscal más previsible, el mercado puede exigir una prima de riesgo menor. En ese escenario, las tasas futuras tienden a disminuir, la moneda puede fortalecerse y determinadas acciones pueden recibir valoraciones más altas.

Ese mecanismo ayuda a explicar por qué bancos, empresas orientadas al mercado interno y compañías sensibles al costo del crédito registraron movimientos tan pronunciados.

Pero existe una diferencia fundamental entre expectativa y ejecución.

Hasta que se conozcan propuestas fiscales detalladas, nombres de eventuales equipos económicos, prioridades legislativas y capacidad efectiva de negociación, una parte importante de esa valoración continuará basada en probabilidades.

La subida no equivale a un pronóstico electoral

Una jornada de fuertes ganancias puede producir la impresión de que el mercado financiero está anticipando un ganador. Esa interpretación requiere cautela.

Los precios reflejan decisiones agregadas de miles de participantes con estrategias, horizontes y niveles de riesgo diferentes. Un aumento del Ibovespa puede indicar que determinadas probabilidades han cambiado, pero no constituye una encuesta electoral ni una predicción infalible.

La volatilidad puede funcionar en ambas direcciones.

Encuestas del segundo turno, declaraciones de los candidatos, anuncios sobre equipos económicos, alianzas políticas o nuevas propuestas fiscales pueden modificar nuevamente la percepción de los inversionistas antes del 25 de octubre.

Lo mismo ocurre con factores externos. Las tasas de interés estadounidenses, el precio del petróleo, el mineral de hierro, el comportamiento del dólar internacional y las perspectivas para China siguen teniendo capacidad para mover los activos brasileños independientemente de la campaña electoral.

Por esa razón, el salto registrado este lunes debe entenderse como una revaluación rápida de escenarios y no como una garantía de que las ganancias permanecerán intactas.

Tres semanas decisivas hasta el balotaje del 25 de octubre

Brasil dispone ahora de tres semanas para definir la Presidencia.

Flávio Bolsonaro llega a la segunda vuelta después de recibir poco más de 56,1 millones de votos, mientras Lula obtuvo cerca de 53,9 millones. Ambos deberán buscar a los electores que respaldaron a otros candidatos, además de intentar movilizar a quienes no acudieron a votar en la primera ronda.

Para los mercados, la campaña tendrá una dimensión adicional: conocer con mayor precisión qué haría cada candidato con las cuentas públicas, la deuda, los impuestos, las empresas estatales y las reformas económicas.

La atención estará puesta tanto en las promesas como en su viabilidad. Cualquier programa que implique reducciones de gasto, cambios tributarios o nuevas inversiones deberá evaluarse frente a las restricciones presupuestarias y a la composición del Congreso surgida de las urnas.

El 5 de octubre dejó así una primera conclusión financiera, pero no una conclusión electoral. El mercado brasileño reaccionó con fuerza porque cambió la distribución de probabilidades que los inversionistas asignaban al futuro político y fiscal del país.

La prueba decisiva llegará después.

Hasta el segundo turno, cada encuesta, alianza y propuesta económica puede volver a mover el real, las tasas de interés y una bolsa que ya cruzó, por primera vez durante una sesión, la frontera de los 200.000 puntos.

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