Rusia intensifica sus ataques contra puentes de Kiev y advierte a diplomáticos extranjeros, mientras Ucrania refuerza rutas y defensa aérea.
KIEV, UCRANIA — Rusia intensifica sus ataques contra puentes sobre el Dniéper y advierte a diplomáticos extranjeros que abandonen la capital, mientras Kiev afronta graves cortes y refuerza su defensa.
Kiev afronta una nueva fase de la ofensiva aérea rusa después de cuatro días consecutivos de ataques contra los puentes que comunican las dos orillas del río Dniéper, infraestructuras fundamentales para el transporte de millones de personas y para el funcionamiento cotidiano de la capital ucraniana.
El puente del Norte, conocido como Pivnichnyi, volvió a ser alcanzado este domingo por un dron ruso. El ataque dejó dos personas heridas y se produjo después de sucesivos impactos contra esa infraestructura y el puente del Sur desde el comienzo de octubre.
La ofensiva coincide con una advertencia excepcional de Moscú. El Ministerio de Exteriores ruso pidió a diplomáticos y ciudadanos extranjeros abandonar Kiev y evitar viajar a Ucrania, al tiempo que aseguró que continuarán los ataques que describe como represalias.
La amenaza ha elevado la preocupación por una campaña dirigida a deteriorar las conexiones de la capital antes del invierno. Las autoridades ucranianas preparan alternativas de transporte mientras Rusia sostiene que las infraestructuras atacadas son utilizadas con fines militares.
Cuatro días de ataques colocan los puentes en el centro de la ofensiva
El Dniéper divide Kiev en dos grandes zonas urbanas y convierte sus puentes en arterias indispensables para automóviles, autobuses, ferrocarriles y otros sistemas de transporte.
Los ataques iniciados el 1 de octubre han afectado principalmente los puentes Pivdennyi, o del Sur, y Pivnichnyi, o del Norte.
El puente del Sur recibió varios impactos entre el jueves y el viernes, provocando inspecciones, cierres y restricciones. El del Norte fue atacado posteriormente y volvió a ser alcanzado este domingo.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó de dos heridos en el último ataque contra el puente del Norte. Uno de ellos fue hospitalizado y el otro recibió atención en el lugar. También resultó dañada una tubería de calefacción, lo que interrumpió temporalmente el suministro de agua caliente en parte del distrito de Desnianskyi.
La dimensión exacta de los daños estructurales no estaba clara inmediatamente después del impacto.
Los puentes continúan en pie, pero la sucesión de ataques ha obligado a las autoridades a imponer restricciones y reorganizar el tráfico. El resultado son largos desplazamientos y congestiones en una ciudad de aproximadamente tres millones de habitantes.
La geografía de Kiev explica la importancia estratégica del Dniéper
El efecto potencial de los ataques va mucho más allá de los daños producidos por cada dron.
Una parte considerable de los habitantes de Kiev reside en la margen izquierda del Dniéper, mientras numerosas instituciones, centros de trabajo y actividades económicas se concentran en la derecha. El funcionamiento de los pasos sobre el río resulta, por tanto, esencial para la movilidad diaria.
Además, esas rutas forman parte de corredores utilizados para transportar alimentos, suministros y otros bienes.
Si los principales puentes tuvieran que cerrarse durante periodos prolongados, los vehículos deberían recurrir a rutas alternativas considerablemente más largas. Esa característica geográfica permite entender por qué incluso ataques que no destruyen completamente las estructuras pueden provocar importantes consecuencias logísticas.
Expertos citados por medios ucranianos han señalado que destruir grandes puentes con las cargas transportadas por determinados drones resulta extremadamente difícil. Desde esa perspectiva, los ataques podrían estar destinados también a interrumpir el tráfico, obligar a cerrar preventivamente las infraestructuras y aumentar la presión psicológica sobre los habitantes.
La intención concreta de cada operación rusa, sin embargo, no puede determinarse únicamente por sus efectos. Moscú sostiene que busca objetivos relacionados con la capacidad militar ucraniana.
Moscú advierte a diplomáticos y extranjeros que abandonen la capital
La escalada adquirió una dimensión diplomática cuando el Ministerio de Exteriores ruso renovó el sábado su recomendación para que ciudadanos extranjeros y personal diplomático abandonen Kiev.
Moscú afirmó que continuará realizando ataques de gran escala que presenta como represalias por las operaciones ucranianas contra territorio ruso.
La advertencia no significa que las embajadas extranjeras hayan decidido evacuar la ciudad.
De hecho, la actividad diplomática continuó este domingo en Kiev. El canciller alemán, Friedrich Merz, visitó la capital y se reunió con el presidente Volodímir Zelenski mientras seguían produciéndose ataques rusos.
La visita constituye un contraste directo con la advertencia de Moscú. Zelenski agradeció públicamente que la Embajada alemana continúe funcionando y presentó la presencia de Merz como una señal de respaldo europeo.
Alemania anunció durante el encuentro un paquete superior a 1.300 millones de euros destinado a reforzar la defensa ucraniana y apoyar la infraestructura energética antes del invierno.
La coincidencia de la visita con nuevos ataques volvió a situar la vulnerabilidad de la capital en el centro de la agenda internacional.
Kiev prepara alternativas para evitar quedar dividida
Las autoridades ucranianas trabajan en soluciones de emergencia ante la posibilidad de nuevas interrupciones.
Entre ellas figura la preparación de pasos mediante pontones que puedan utilizarse si determinados puentes quedan temporalmente inutilizados. También se han impuesto nuevas restricciones a la circulación sobre esas estructuras durante las alertas aéreas.
La prioridad es impedir que una ofensiva prolongada pueda separar funcionalmente las dos orillas de la ciudad.
El transporte público resulta especialmente sensible. Cierres preventivos, inspecciones y alertas obligan a modificar recorridos y generan congestiones en otros puntos de cruce.
La presión se extiende además a la infraestructura energética.
Ucrania se prepara para otro invierno de ataques contra instalaciones eléctricas y térmicas, una estrategia que Rusia ha empleado repetidamente desde el comienzo de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
El desafío para las autoridades consiste en mantener simultáneamente transporte, calefacción, electricidad, comunicaciones y servicios esenciales mientras los ataques obligan a reparar infraestructuras y consumir recursos de defensa aérea.
Los drones más rápidos complican la protección de la ciudad
La intensidad de los ataques se combina con cambios tecnológicos.
Zelenski ha advertido del creciente empleo ruso de drones de ataque propulsados a reacción. Su mayor velocidad reduce el tiempo disponible para detectar, interceptar y reaccionar ante una amenaza.
El presidente ucraniano afirmó este domingo que Rusia había utilizado durante la última semana más de 1.900 drones de ataque, 1.700 bombas aéreas y 25 misiles contra Ucrania. Según sus cifras, más de 800 de esos drones eran modelos propulsados a reacción.
Se trata de cifras proporcionadas por las autoridades ucranianas y deben entenderse como tales mientras no exista una verificación independiente completa de cada lanzamiento.
Para los habitantes de Kiev, la consecuencia práctica es un régimen de alertas mucho más persistente.
Las estaciones de metro continúan desempeñando un papel fundamental como refugios. Familias enteras pasan allí parte de las noches cuando las alarmas advierten de misiles o drones, una rutina que se ha prolongado durante años pero que adquiere una nueva intensidad cuando las amenazas se suceden a lo largo del día.
Ucrania y Rusia amplían una guerra de ataques a larga distancia
La ofensiva sobre Kiev se produce mientras Ucrania mantiene sus propias operaciones contra objetivos situados dentro de Rusia.
Kiev ha intensificado ataques con drones contra instalaciones energéticas y refinerías rusas, buscando reducir ingresos, combustible y capacidades relacionadas con el esfuerzo militar de Moscú.
Rusia presenta parte de sus actuales bombardeos como respuesta a esas operaciones.
Esa explicación no resuelve la cuestión jurídica sobre cada objetivo atacado. El derecho internacional humanitario obliga a las partes de un conflicto a distinguir entre objetivos militares y bienes civiles y a adoptar precauciones para reducir daños a la población.
Rusia afirmó este domingo que el puente del Norte constituía una ruta utilizada para trasladar tropas y cargamentos militares. Esa es una afirmación del Ministerio de Defensa ruso y no había sido verificada de manera independiente.
Ucrania, por su parte, denuncia que numerosos ataques rusos afectan deliberadamente infraestructura civil, viviendas, centros educativos y servicios esenciales.
La información disponible confirma daños repetidos sobre infraestructura urbana y víctimas civiles, pero atribuir la finalidad concreta de cada ataque exige analizar cada episodio por separado.
La visita de Merz desafía la advertencia rusa
La presencia de Friedrich Merz en Kiev añadió este domingo un componente político a la ofensiva.
El canciller alemán llegó acompañado de una delegación empresarial y mantuvo reuniones con Zelenski mientras las alarmas aéreas seguían activándose.
Ambos visitaron el edificio de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, alcanzado directamente por un dron ruso el 28 de septiembre. Según la Presidencia ucraniana, ese ataque causó dos muertos y siete heridos.
Durante la visita volvió a sonar una alerta aérea.
Alemania anunció financiación adicional para defensa y energía y reafirmó su apoyo a Ucrania. El mensaje adquiere particular relevancia después de que Moscú instara expresamente a los diplomáticos y extranjeros a abandonar la capital.
La advertencia rusa, por tanto, no ha provocado por ahora una retirada generalizada de las representaciones diplomáticas occidentales.
Kiev entra al invierno bajo una presión renovada
Los ataques contra los puentes muestran cómo la guerra puede afectar una gran ciudad sin necesidad de destruir completamente una infraestructura.
Un impacto capaz de obligar a cerrar una vía para inspeccionarla puede provocar congestionamientos, alterar el transporte público y obligar a millones de personas a modificar sus desplazamientos. Si los ataques se repiten, el efecto acumulativo se extiende a la economía, los servicios de emergencia y la vida cotidiana.
La capital ucraniana resistió en 2022 el intento ruso de capturarla por tierra. Más de cuatro años después, el desafío adopta una forma diferente: ataques aéreos persistentes contra una ciudad que sigue funcionando mientras intenta proteger su red energética y sus conexiones antes de la llegada del invierno.
Moscú ha advertido que los bombardeos continuarán. Kiev prepara rutas alternativas, refuerza su defensa y pide más sistemas de protección aérea a sus aliados.
La batalla por la capital ya no se libra únicamente alrededor de sus límites urbanos. También se desarrolla sobre los puentes, las redes eléctricas, las comunicaciones y las infraestructuras que permiten que millones de personas continúen viviendo y trabajando a ambos lados del Dniéper.

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