DNB reducirá unos 400 puestos mientras amplía el uso de inteligencia artificial en procesos, tecnología y servicios bancarios durante 2026.
OSLO, NORUEGA — DNB reducirá unos 400 puestos en Tecnología y Servicios mientras amplía el uso de IA para automatizar tareas, acelerar procesos y modificar las capacidades que requiere en la entidad.
DNB, el mayor banco de Noruega, anunció una reorganización de su división de Tecnología y Servicios que implicará una reducción de aproximadamente 400 puestos equivalentes a tiempo completo. La entidad vincula el cambio con una transformación más amplia de sus procesos, impulsada por mayores inversiones en tecnología, soluciones digitales e inteligencia artificial.
La decisión ofrece una señal concreta de cómo la adopción empresarial de inteligencia artificial está entrando en una etapa distinta. Para DNB ya no se trata únicamente de incorporar herramientas que ayuden a sus trabajadores, sino de reorganizar funciones, modificar la combinación de capacidades profesionales y reducir puestos después de automatizar determinadas tareas.
La entidad espera completar la reducción durante el cuarto trimestre de 2026. Los costes asociados a la reestructuración también serán reconocidos contablemente durante ese periodo, mientras que el efecto completo sobre los costes operativos está previsto a partir del segundo trimestre de 2027.
El banco todavía no ha detallado el impacto financiero total de la medida y anunció que proporcionará más información posteriormente.
La IA agéntica pasa de herramienta experimental a proceso operativo
Una de las claves para entender la decisión está en el tipo de tecnología que DNB asegura haber incorporado. El banco señala que ya utiliza inteligencia artificial agéntica en diferentes partes de su operación y que esas soluciones están sustituyendo tareas que anteriormente requerían intervención manual.
A diferencia de una herramienta que se limita a responder una consulta o generar un texto cuando una persona se lo solicita, un sistema agéntico puede diseñarse para ejecutar secuencias de tareas dentro de un flujo de trabajo, utilizar información disponible y avanzar hacia un objetivo determinado bajo las reglas y controles establecidos por la organización.
En una institución financiera, esa diferencia es especialmente relevante. Los procesos bancarios suelen combinar grandes volúmenes de información, verificaciones repetitivas, requisitos regulatorios y sistemas tecnológicos interconectados. Automatizar partes de esas cadenas puede reducir el tiempo dedicado a operaciones rutinarias, pero también modifica qué tareas siguen necesitando intervención humana.
DNB identifica varios campos en los que afirma estar obteniendo ganancias significativas de eficiencia: control de datos de clientes, procedimientos de conocimiento del cliente —conocidos por las siglas KYC—, desarrollo tecnológico y programación.
La entidad sostiene que las herramientas permiten acelerar procesos y aumentar capacidad. Ese incremento de productividad es precisamente uno de los factores que ahora utiliza para justificar una estructura diferente en Tecnología y Servicios.
El cambio no comenzó con el anuncio de los 400 puestos
La transformación tecnológica de DNB precede a la reducción anunciada en octubre. En su informe anual correspondiente a 2025, el grupo ya describía una utilización creciente de inteligencia artificial dentro de sus operaciones.
El banco informó entonces que su asistente de atención al cliente Aino incorporaba inteligencia artificial generativa y modelos de lenguaje, y que la organización estaba integrando funciones de IA en distintas soluciones para mejorar la experiencia del cliente y agilizar procesos.
También había comenzado a extender estas herramientas entre su personal. DNB señaló que sus empleados podían utilizar funciones de inteligencia artificial incorporadas en programas de uso habitual y que casi la mitad disponía además de versiones con licencia para aplicaciones más amplias.
Ese antecedente ayuda a situar la reducción de personal en una transformación que ha avanzado progresivamente. Primero se incorporaron herramientas, se ampliaron accesos y se exploraron usos; posteriormente algunas de esas aplicaciones comenzaron a intervenir directamente en procesos que antes dependían de trabajo manual.
La reorganización anunciada en octubre representa, por tanto, una nueva fase: los beneficios de productividad que la empresa atribuye a esas tecnologías empiezan a reflejarse en el tamaño y la composición de determinadas áreas de la organización.
KYC y programación muestran dos caras de la automatización bancaria
Los procesos de conocimiento del cliente son fundamentales para el funcionamiento de los bancos. Incluyen la recopilación y revisión de información necesaria para identificar a clientes, evaluar determinados riesgos y cumplir obligaciones regulatorias.
Son procesos que pueden involucrar grandes cantidades de datos y comprobaciones, lo que los convierte en candidatos naturales para automatización. Sin embargo, su importancia regulatoria también significa que la eficiencia tecnológica debe coexistir con controles de calidad, seguridad, trazabilidad y supervisión.
DNB señala el control de datos de clientes y las tareas relacionadas con KYC entre las áreas donde sus agentes de inteligencia artificial ya aportan mejoras relevantes.
La programación representa otra dimensión del cambio. Las herramientas actuales de IA pueden asistir en generación de código, documentación, pruebas, revisión y otras fases del desarrollo de software. Para organizaciones con grandes departamentos tecnológicos, un aumento significativo de productividad en estas actividades puede alterar las necesidades de contratación y la distribución de funciones.
La combinación de ambos ejemplos muestra que la transformación anunciada por DNB no está limitada a labores administrativas sencillas. La automatización alcanza tanto procesos de cumplimiento y tratamiento de información como actividades especializadas de desarrollo tecnológico.
La reducción afectará principalmente operaciones en Noruega
El comunicado corporativo fija la reducción global de Tecnología y Servicios en aproximadamente 400 equivalentes a tiempo completo, pero información divulgada por representantes laborales aporta mayor detalle sobre la distribución prevista.
De acuerdo con representantes del sindicato financiero de DNB, aproximadamente 350 de los puestos que desaparecerían corresponderían a Noruega y los restantes estarían vinculados a las operaciones del banco en Riga, Letonia.
En territorio noruego, Oslo y Bergen figuran como los principales centros afectados, aunque podrían producirse reducciones en otros lugares.
Los representantes sindicales han manifestado su desacuerdo con la decisión. Esa posición introduce un contraste importante frente al argumento empresarial centrado en productividad y eficiencia: mientras la dirección presenta la reorganización como una adaptación a nuevas tecnologías y procesos, los representantes de los trabajadores ponen el foco en sus consecuencias laborales y en la necesidad de previsibilidad para los empleados.
DNB ha reconocido expresamente esa dimensión humana. La directora ejecutiva del grupo, Kjerstin Braathen, afirmó que la inteligencia artificial está modificando tanto la forma de trabajar como la manera de prestar servicios a los clientes y señaló que la empresa ya observa ganancias considerables.
Al mismo tiempo, reconoció que la reorganización afectará a trabajadores que han contribuido durante años al banco. La entidad asegura que el procedimiento se realizará conforme a las normas y legislación aplicables y en diálogo con los representantes de los empleados.
Un recorte equivalente a cerca del 3,4% de la plantilla de cierre de 2025
La magnitud de la reorganización puede dimensionarse utilizando los datos de personal disponibles al cierre de 2025. DNB registraba alrededor de 11.600 trabajadores al finalizar ese año.
Una reducción de aproximadamente 400 equivalentes a tiempo completo representa, como referencia matemática, cerca del 3,4% de una plantilla de ese tamaño. La comparación no significa que DNB vaya a reducir exactamente su fuerza laboral total en ese porcentaje, porque los conceptos de empleados y equivalentes a tiempo completo no son idénticos y la plantilla puede haber cambiado durante 2026.
Sí permite apreciar la escala del anuncio: no se trata de unos pocos puestos aislados, aunque la reorganización está concentrada específicamente en Tecnología y Servicios y no distribuida uniformemente por todo el grupo.
También es importante distinguir entre la desaparición de tareas y la eliminación de puestos. El propio planteamiento de DNB habla de modificar tanto la organización como la combinación de competencias que necesita. Esto implica que la transformación tecnológica puede reducir la demanda de determinadas funciones mientras aumenta el valor de otras capacidades relacionadas con sistemas digitales, supervisión, datos, seguridad o gestión de nuevas herramientas.
Los efectos financieros completos no llegarán inmediatamente
El calendario anunciado por DNB permite separar tres momentos diferentes de la reorganización.
El primero es el anuncio y la ejecución del proceso, que debe desarrollarse durante el cuarto trimestre de 2026. El segundo corresponde al reconocimiento contable de los costes de reestructuración, previsto también para ese trimestre. El tercero será la materialización completa del efecto sobre los costes operativos, que el banco espera registrar a partir del segundo trimestre de 2027.
Esa secuencia es relevante porque una reducción de plantilla puede generar inicialmente gastos extraordinarios antes de producir los ahorros esperados. Indemnizaciones, medidas de transición y otros costes asociados a una reorganización pueden concentrarse en el periodo de ejecución.
DNB no ha proporcionado todavía una cifra definitiva sobre el coste de la operación ni sobre el ahorro anual esperado. La entidad anunció que divulgará posteriormente más detalles financieros, por lo que cualquier cálculo sobre el beneficio económico definitivo de los recortes sería prematuro.
DNB convierte la productividad de la IA en una decisión organizativa
El anuncio del banco noruego ilustra una cuestión que empresas de múltiples sectores están empezando a afrontar: qué ocurre cuando las ganancias de productividad atribuidas a la inteligencia artificial dejan de ser una expectativa y comienzan a incorporarse a las decisiones sobre personal.
En el caso de DNB, la empresa establece de forma explícita una relación entre el uso de IA agéntica, la sustitución de ciertas tareas manuales, la aceleración de procesos y la reorganización de Tecnología y Servicios.
Eso no significa que la inteligencia artificial explique por sí sola cada uno de los aproximadamente 400 puestos que serán eliminados. La propia entidad describe una transformación más amplia que incluye nuevas tecnologías, soluciones digitales, simplificación de procesos y cambios en las formas de trabajo.
Tampoco permite extrapolar automáticamente el caso de DNB a todo el sector bancario. La repercusión de la automatización depende de la estructura de cada institución, sus procesos, la regulación aplicable, las inversiones tecnológicas realizadas y las decisiones de gestión.
Lo que sí convierte este caso en un indicador relevante es la claridad con la que una gran institución financiera conecta la incorporación de agentes de IA con cambios concretos en su estructura laboral.
La siguiente pieza de información clave será financiera. DNB deberá precisar cuánto costará la reestructuración y qué reducción permanente de gastos espera obtener. También quedará por observar cómo se distribuyen finalmente las salidas y qué nuevas competencias gana peso dentro de Tecnología y Servicios.
Por ahora, el calendario está definido: la reducción deberá completarse antes de terminar 2026 y el efecto completo sobre los costes se espera desde el segundo trimestre de 2027. Con ello, la inteligencia artificial pasa en DNB de ser una herramienta de transformación tecnológica a convertirse también en un factor explícito de reorganización del trabajo.

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